Entrades

Receta fácil: helado casero de limón sin heladera

Imatge
No hace falta tener heladera en casa para disfrutar de un buen helado. Esta receta de limón, refrescante y con muy pocos ingredientes, es perfecta para las tardes de calor. Ingredientes: 400 ml de nata para montar 200 ml de leche condensada El zumo de 2 limones Ralladura de 1 limón Elaboración: Monta la nata a punto de nieve suave. Mezcla con cuidado la leche condensada, el zumo y la ralladura de limón, con movimientos envolventes. Vierte en un molde y congela un mínimo de 6 horas. Deja reposar 5 minutos fuera del congelador antes de servir. Si te animas a prepararlo, etiquétanos en redes con el hashtag #SolySaborEnCasa, ¡nos encanta ver vuestras versiones!

De dónde viene el helado artesanal (y por qué merece la pena)

Imatge
 El helado tal y como lo conocemos hoy tiene siglos de historia, pero fue en Italia donde el oficio de heladero se convirtió en un arte que viajó por toda Europa. Lo artesanal no es una etiqueta bonita: significa elaborar en pequeñas cantidades, cada día, sin mezclas industriales ni conservantes que alarguen la vida del producto a costa del sabor. En Sol y Sabor seguimos ese mismo espíritu. Pasteurizamos la base, maduramos la mezcla y mantecamos cada sabor por separado, el mismo día en que se sirve. El resultado es un helado más cremoso, con menos aire y mucho más sabor real a la fruta o al ingrediente que lo protagoniza. La próxima vez que pidas una bola, fíjate en la textura: si se derrite despacio y deja un rastro brillante, tienes un helado artesanal de verdad.

5 sabores que saben a verano de toda la vida

Imatge
Hay sabores que no pasan de moda. Son esos que pedías de pequeño en el chiringuito, con los pies llenos de arena y el sol todavía alto. En Sol y Sabor hemos rescatado cinco de nuestros favoritos: Horchata con canela  — cremosa, fresca, con un puntito especiado que la hace inconfundible. Turrón de Jijona  — para los que no quieren esperar a Navidad para disfrutarlo. Tinto de verano  — nuestra versión más golosa y gamberra del clásico refresco. Queso con membrillo  — el contraste perfecto entre cremoso y dulce. Leche merengada  — receta de nuestra abuela, sin trucos ni atajos. ¿Cuál de estos cinco te llevaría de vuelta a un verano concreto? Cuéntanoslo en comentarios.